En sus ojos se reflejan la felicidad y satisfacción que, como ella, sienten las 12 ‘platoneras’ del puente El Piñal, en Buenaventura, al tener hoy un nuevo lugar donde vender sus pescados y mariscos.
Su nombre es Esther María Paredes y es una de las ‘platoneras’ más antiguas ubicadas en El Piñal, quienes hasta hace poco comercializaban sus productos bajo kioscos de madera y en precarias condiciones higiénicas.
“Cuando yo tenía ocho años, mi mamá me ponía una batea con tres ‘guangos’ (sarta) de pescados para que vendiera. En esa época era en centavos, no había billetes solo monedas. Empecé vendiendo en Polonuevo, y de ahí me trasladé para acá, donde ya tengo 28 años”, cuenta la mujer que se ha ganado el sustento de su familia con el ‘platón’ a cuestas.
50 de sus 58 años han transcurrido entre descamar pescados, limpiar mariscos y venderlos, oficio que han heredado y ejercido tres generaciones en su familia.
“La clave para vender el pescado es tenerlo siempre bien fresco, refrigerado y bien presentado, para que el cliente se enamore de la mercancía”, anota respecto a su éxito en la venta del producto que le ha dado para tener vivienda propia, criar y darle educación a sus tres hijos.
Al preguntarle por los beneficios que generó para ellas la reubicación de este grupo de ‘platoneras’ en una plataforma contigua al puente, obra que entregó el INVÍAS en cumplimiento de los compromisos socio-ambientales con la comunidad, con lágrimas en los ojos dice que “es una bendición, un regalo de Dios que nos llena de una alegría inmensa a todos los que resultamos favorecidos. Yo le pido a mis compañeros que cuidemos este lugar porque es de nosotros”, expresa notablemente emocionada.
Asegura que con la reubicación, incluso, han mejorado las ventas. “Un día después de la entrega de este lugar, con las ganancias pude llevar un mercado grande a mi casa. Esta forma de trabajar es más cómoda, próspera y digna”, sostiene Esther.
A las 12 ‘platoneras’ se les dotó, no solo de un lugar donde podrán comercializar sus productos de forma más cómoda e higiénica, sino en el cual contarán con todos los equipos de refrigeración para la conservación y venta del mismo.
“Gracias al Gobierno Nacional por darnos esta felicidad, un sueño hecho realidad para todas nosotras”, con estas palabras y una gran sonrisa en su rostro Esther se despide para luego terminar de almorzar su comida típica favorita: camarones en salsa con plátano, plato que –a diferencia de muchos- ella y la mayoría de los que viven de la venta de pescados y mariscos tiene el privilegio de comer a diario.
La construcción del nuevo puente El Piñal contó con una inversión de 11.000 millones de pesos y el INVÍAS destinará 2.000 millones de pesos adicionales para la rehabilitación de la calzada norte del puente antiguo.